domingo, 14 de julio de 2013

En 1954, una manifestación comunista caminó por las calles de la ciudad de México. Frida Kahlo iba ahí, en silla de ruedas. Fue la última vez que la vieron viva. Murió sin ruido, poco después y unos cuantos años pasaron hasta que la fridamanía, tremendo alboroto, la despertó.
¿Resurrección o negocio? ¿ se merecía esto un artista ajena al exitismo y al lindismo, autora de despiadados autorretratos que la mostraban cejijunta y bigotuda, acribillado de agujas, acuchillada por 32 operaciones? ¿y si todo esto fuera más que una manipulación mercantil?¿Un homenaje del tiempo, que celebra a una mujer capaz de convertir su dolor en color?

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